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El proceso de diseño

Aprovechando las obras que la Consejería de Educación y Empleo iba a realizar en verano en el centro para instalar nuevas ventanas, se decidió derribar un tabique y fusionar una sala de usos múltiples con un amplio almacén infrautilizado. Esto permitió crear un nuevo espacio de unos 90 m2 donde albergar el Aula del Futuro.

Tras un largo proceso de investigación de las propuestas existentes y con la experiencia adquirida por el asesor de Tecnologías Educativas en la visita a las Aulas del Futuro de Madrid y Bruselas, se optó por tomar como referencia el modelo del Future Classroom Lab que propone la división en seis zonas de trabajo. En este punto queremos destacar la idea de adaptabilidad del espacio educativo a lo que demande el proceso de enseñanza-aprendizaje. La distribución inicial de las zonas permite identificar los diferentes espacios del Aula del Futuro, pero en ningún caso debe condicionar el desarrollo de las actividades propuestas por el profesorado. La principal característica que debe primar en un espacio de estas características es la flexibilidad y la capacidad de adaptación a lo requerido por el alumnado. Los estudiantes deben ser en todo momento los principales protagonistas del proceso educativo y quienes condicionen la organización del Aula. En función de la actividad propuesta y de la organización de los grupos, podremos adecuar el espacio a lo que se requiera.

El siguiente paso consistió en la creación virtual del Aula, con objeto de distribuir de forma racional los espacios y los recursos. Para ello utilizaron HomeByME, aplicación gratuita y de fácil manejo que permite diseñar un proyecto de forma sencilla y con un gran acabado gráfico. Además de organizar el espacio a escala, de forma rápida y precisa, esta aplicación contiene un extenso catálogo de materiales, mobiliario y recursos tecnológicos que facilitaron el proceso de creación de nuestro Aula. Puede acceder a una simulación del aula en 3D el siguiente enlace.

Diseño AdF